domingo, 3 de mayo de 2020

Significado bíblico del Búho, la Lechuza, el Mochuelo

Significado bíblico del Búho, la Lechuza, el Mochuelo

El búho, la lechuza y el mochuelo son rapaces nocturnas que el relato bíblico menciona varias veces. En un tiempo se creía que estaban emparentadas con la familia de los halcones, pero en la actualidad se las suele relacionar con otras aves nocturnas, como el chotacabras.

El pico de estas aves es corto y ganchudo y tienen potentes garras parecidas a las del halcón, pero se distinguen de este por su cabeza ancha y sus grandes ojos y “orejas” (grupos de plumas o copetes auriculares), así como por tener un dedo externo reversible en cada pie, de modo que mientras los otros dedos están vueltos hacia el frente, este pueden volverlo a un lado o incluso hacia atrás, lo que les permite agarrarse con firmeza de una diversidad de objetos. Sus grandes ojos tienen el iris dilatable, y por eso aprovechan al máximo la pálida luz nocturna; además, como están dispuestos frontalmente, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de las demás aves, pueden mirar las cosas con ambos ojos a la vez. Su suave plumaje está sombreado de tonos pardos, grises, negros y blancos, y suele dar la impresión de que el ave tiene un cuerpo muy abultado. Según un artículo de la revista Scientific American (abril de 1962, pág. 78), las alas de las rapaces nocturnas son ultrasónicamente silenciosas; al parecer, sus bordes plumosos y el suave plumón que tienen en la superficie superior sirven para reducir la turbulencia del aire. De modo que se abalanzan silenciosamente en la oscuridad sobre su confiada presa, sobre todo roedores, aunque algunas también se alimentan de pájaros e insectos. La gama de sonidos que emiten va del chillido agudo al resonante ululato.

El término hebreo taj·más está incluido en la lista de aves ‘inmundas’. (Le 11:13, 16; Dt 14:15.) Se ha relacionado esta palabra hebrea con un verbo que significa “hacer violencia”, lo que encaja con la lechuza, que se alimenta de pequeños roedores y pájaros. La mayoría de las traducciones españolas han optado por esta identificación, aunque también se ha identificado con el autillo de bruce (Otus brucei).

Entre las aves ‘inmundas’ también se incluye la voz kohs, que se ha traducido “mochuelo” (Athene noctua). (Dt 14:16, MK, NM; Lexicon in Veteris Testamenti Libros, de L. Koehler y W. Baumgartner, Leiden, 1958, pág. 428.) El mochuelo es una de las aves rapaces nocturnas más difundidas en Palestina. Tiene unos 25 cm. de longitud y se le puede encontrar en matorrales, olivares y ruinas desoladas. La solitaria aflicción del salmista hizo que se sintiera como “un mochuelo de lugares desolados”. (Sl 102:6.) Es significativo el nombre árabe de esta rapaz nocturna: “Madre de ruinas”.

En la ley mosaica también figura como ‘inmunda’ el ave llamada en hebreo yan·schúf, nombre que según ciertas opiniones indica un sonido como de “bufido” o “resoplido” (la palabra hebrea para “soplar” es na·scháf). Otras lo relacionan con el “crepúsculo” (heb. né·schef), debido a ser esta un ave nocturna. (Le 11:17; Dt 14:16.) El Lexicon in Veteris Testamenti Libros (pág. 386) lo traduce “búho chico” (Asio otus). Esta es un ave de unos 38 cm. de longitud que se caracteriza por los largos copetes auriculares a los lados de su ancha cabeza. Frecuenta los bosques y las zonas desoladas, y se dice que sería una de las criaturas que habitarían en las ruinas de Edom. (Isa 34:11.)

Se predijo que las casas abandonadas de las ruinas de Babilonia estarían “llenas de búhos reales [plural de ʼó·aj]”. (Isa 13:21.) Tanto este hecho como su nombre hebreo —que según parece denota a una criatura que “aúlla” con un grito lastimero— encajan bien con el búho real. Algunos identifican a ʼó·aj con el Bubo bubo aharonii, una subespecie del búho real que habita en las regiones desérticas de Palestina. Sin embargo, el Bubo bubo ascalaphus, que se encuentra desde Marruecos hasta Irak, encaja mejor con el contexto geográfico de la profecía de Isaías 13. El búho real es la mayor y más fuerte de las rapaces nocturnas de estas regiones. Emite un silbido fuerte, prolongado e intenso. Al igual que otros búhos, por la noche sus ojos reflejan la luz con un brillo luminiscente amarillo-rojizo, lo que, junto con su también característico grito lastimero, contribuyó a que los pueblos paganos supersticiosos lo consideraran símbolo de mal agüero.

Algunos entendidos opinan que el término li·líth, que aparece en Isaías 34:14 como una de las criaturas que habitarían en las ruinas de Edom, aplica a alguna especie de ave nocturna. Esta palabra se usa en la actualidad con referencia “al Strix, el cárabo común”. (The Interpreter’s Dictionary of the Bible, edición de G. A. Buttrick, 1962, vol. 2, pág. 252.).

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