Imagina un ave que nació cuando George Washington todavía era presidente de Estados Unidos, navegó durante décadas por los océanos, conoció a incontables marineros y terminó sus días convertida en la gran estrella de un hotel australiano.
Esa fue la extraordinaria vida de Cocky Bennett, una cacatúa de cresta amarilla a la que se le atribuye una edad de entre 119 y 120 años.
Sin embargo, lo más sorprendente de su historia no es su longevidad ni la cantidad de países que habría conocido. Este pájaro parlanchín también consiguió recaudar suficiente dinero para ayudar a financiar tres camas de hospital. ¿Cómo pudo hacerlo una cacatúa que vivía dentro de una jaula?
¿Quién fue Cocky Bennett?
Cocky Bennett era una cacatúa de cresta amarilla, cuyo nombre científico es Cacatua galerita. Esta especie es originaria de Australia y se reconoce fácilmente por su plumaje blanco, su pico oscuro y el llamativo penacho amarillo que levanta cuando se siente emocionada, asustada o curiosa.
Las cacatúas pertenecen al mismo orden que los loros. Son animales muy inteligentes, sociables y capaces de imitar palabras, sonidos y voces humanas. También pueden establecer vínculos muy fuertes con las personas que las cuidan.
Esta sorprendente especie merece un lugar destacado dentro de cualquier diccionario de animales de la A a la Z, especialmente por su inteligencia, su capacidad para aprender y su elevada esperanza de vida.
De acuerdo con los relatos históricos, Cocky Bennett habría nacido alrededor de 1796. Su fecha exacta de nacimiento nunca pudo comprobarse, pero durante muchos años se celebraba su cumpleaños cada 1 de septiembre. En esa fecha llegaban al hotel montones de tarjetas enviadas por sus admiradores.
Si el año atribuido a su nacimiento es correcto, Cocky vivió durante parte de tres siglos: finales del XVIII, todo el XIX y los primeros años del XX.
Una cacatúa que pasó 78 años navegando
La primera parte de la vida de Cocky Bennett transcurrió lejos de hoteles y museos. Su dueño era el capitán George Ellis, un comerciante que navegaba por las islas del Pacífico Sur.
Cocky habría acompañado al capitán durante aproximadamente 78 años. Pasaba buena parte del tiempo dentro del barco, rodeado de marineros, mercancías, puertos desconocidos y largas jornadas en altamar.
La tradición sostiene que la cacatúa llegó a dar unas siete vueltas al mundo junto a Ellis. Aunque resulta difícil comprobar cada uno de esos viajes con documentos modernos, diferentes relatos históricos coinciden en que el ave pasó casi ocho décadas navegando.
Durante todos esos años debió observar tormentas, amaneceres en medio del océano, ciudades portuarias y cambios constantes de tripulación. Para un animal tan inteligente y curioso, cada viaje habría estado lleno de nuevos sonidos que aprender.
La convivencia con los marineros también podría explicar su enorme vocabulario. Cocky no solamente aprendió palabras comunes. Al parecer, la tripulación le enseñó expresiones bastante fuertes, insultos y frases poco apropiadas.
Aquello que comenzó como una travesura terminó convirtiéndose en una de las características más famosas de su personalidad.
De los océanos al Sea Breeze Hotel
Después de la muerte del capitán Ellis en las Islas Salomón, Cocky pasó temporalmente al cuidado de un sobrino del marino. Sin embargo, el capitán había establecido que el ave debía quedar en manos de Joseph y Sarah Bowden.
Tras la muerte de Joseph en 1889, Sarah se casó con Charles Bennett. La pareja se instaló en Tom Ugly’s Point, en Blakehurst, donde Charles se convirtió en encargado del Sea Breeze Hotel. Fue entonces cuando la cacatúa comenzó a ser conocida como Cocky Bennett.
El hotel era un lugar muy concurrido. Antes de que se construyeran los puentes modernos, muchos viajeros debían esperar allí para cruzar el río Georges en una embarcación a vapor. Mientras comían, bebían o esperaban el transporte, eran recibidos por un personaje imposible de ignorar.
Cocky vivía en una jaula colocada en la terraza delantera. Desde allí observaba a los visitantes, reconocía a los clientes habituales y repetía frases con una voz ronca y potente.
En poco tiempo pasó a ser considerado el verdadero “rey del bar”.
El ave malhablada que hacía reír a los clientes
Cocky Bennett tenía fama de ser ruidoso, divertido y muy malhablado. Podía imitar las voces de algunas personas con tanta precisión que, en ocasiones, provocaba discusiones entre los clientes.
Cuando el bar quedaba en silencio, Cocky reproducía la voz de alguien y soltaba una expresión ofensiva. El pobre imitado podía terminar acusado de haber dicho algo que, en realidad, había salido del pico de la cacatúa.
También utilizaba frases relacionadas con el ambiente del hotel. Una de sus expresiones habituales servía para pedir a los clientes que se acercaran de uno en uno.
Algunos visitantes le daban pequeños sorbos de cerveza, una práctica que hoy sabemos que no es segura ni apropiada para ningún ave. Después de beber, Cocky se volvía todavía más ruidoso y su vocabulario podía adquirir un tono mucho más “colorido”.
Su historia es una de esas curiosidades sobre los animales que parecen inventadas, pero que forman parte de los relatos más peculiares conservados sobre la relación entre seres humanos y otras especies.
La cacatúa que ayudó a un hospital
Junto a la jaula de Cocky había una caja destinada a recoger donaciones para el Hospital St George. Los visitantes se acercaban para escuchar al ave, reírse con sus ocurrencias y dejar algunas monedas.
La popularidad de la cacatúa hizo que la campaña fuera un éxito. El dinero reunido permitió financiar tres camas para el hospital y cada una recibió una placa que reconocía la colaboración del peculiar recaudador emplumado.
Así fue como una cacatúa que había pasado décadas navegando terminó ayudando a personas enfermas sin abandonar la terraza de un hotel.
Cocky ya no era solamente la mascota del establecimiento. Se había convertido en una celebridad local. Personas de distintos lugares acudían para conocerlo, escuchar sus frases y comprobar con sus propios ojos que aquella anciana cacatúa realmente existía.
¿Por qué Cocky Bennett perdió todas sus plumas?
Con el paso de los años, Cocky comenzó a perder sus plumas hasta quedar prácticamente desnudo. Durante sus últimas dos décadas de vida, su piel era gris y arrugada, mientras que el pico y las garras crecieron de forma excesiva.
Su pico debía ser recortado periódicamente y el ave solamente podía comer alimentos blandos o triturados. Los picos no son estructuras sin vida: crecen constantemente y resultan esenciales para alimentarse, trepar, defenderse, explorar objetos y arreglar el plumaje.
Puedes conocer más sobre los diferentes picos de las aves y sus funciones, ya que su forma cambia dependiendo de la alimentación, el ambiente y el modo de vida de cada especie.
Algunos investigadores consideran que los síntomas de Cocky eran compatibles con la enfermedad del pico y las plumas de los psitácidos, conocida como PBFD. No obstante, el animal vivió mucho antes de que existieran las pruebas veterinarias actuales, por lo que no es posible confirmar ese diagnóstico.
A pesar de su aspecto frágil, nunca perdió por completo su energía. Sus ojos continuaban atentos y su voz seguía siendo fuerte. Incluso bromeaba sobre su falta de plumaje con una frase que podría traducirse como: “Si tuviera una pluma más, volaría”.
La muerte de Cocky Bennett en 1916
Sarah Bennett dejó el Sea Breeze Hotel en 1915 y entregó la cacatúa a su sobrino, Murdock Alexander Wagschall, encargado del Woolpack Hotel de Canterbury.
Cocky volvió a instalarse en un bar y rápidamente conquistó a una nueva generación de clientes. Sin embargo, su estancia allí fue breve.
Murió el 26 de mayo de 1916, supuestamente a los 119 años y mientras transitaba su año número 120. Las crónicas de aquella época destacaron que mantuvo su capacidad para hablar hasta el día anterior a su muerte.
Su fallecimiento causó una gran tristeza entre quienes lo habían conocido. No era habitual que la muerte de un ave apareciera en los periódicos, pero Cocky se había convertido en uno de los animales más famosos de Australia.
Su cuerpo fue preservado por taxidermistas y, años después, una descendiente de su último cuidador lo donó a la Sociedad Histórica de Kogarah. Actualmente se conserva en el Carss Cottage Museum de Blakehurst, donde permanece en exhibición.
El ave que nunca dejaba de hablar terminó observando el mundo en completo silencio.
¿Fue realmente el ave más longeva de la historia?
Cocky Bennett suele aparecer mencionado como el loro o el ave más longeva jamás conocida. Sin embargo, existe una diferencia importante entre una edad atribuida mediante relatos históricos y un récord verificado con documentos modernos.
No se conserva un registro de nacimiento que demuestre de manera definitiva que Cocky nació en 1796. Su edad se basó en testimonios, recuerdos familiares y documentos reunidos mucho tiempo después.
Por ese motivo, lo más correcto es decir que Cocky Bennett habría vivido entre 119 y 120 años y que fue una de las cacatúas más longevas de las que se tiene noticia.
El récord moderno mejor documentado pertenece a Cookie, otra cacatúa australiana que superó los 82 años. En su caso existían registros de zoológico que permitieron seguir buena parte de su vida.
Esto no significa que la historia de Cocky Bennett sea falsa. Simplemente indica que su edad no puede verificarse con los mismos métodos que se utilizan en la actualidad.
¿Cuántos años puede vivir una cacatúa?
La longevidad de Cocky Bennett es excepcional, pero no resulta extraño que una cacatúa viva muchas décadas. Algunas cacatúas de cresta amarilla pueden alcanzar alrededor de 70 u 80 años en cautiverio cuando reciben una alimentación adecuada, atención veterinaria y un entorno seguro.
La inteligencia también podría tener alguna relación con su larga vida. Los loros y las cacatúas son capaces de resolver problemas, recordar lugares, reconocer individuos y adaptar su comportamiento a diferentes situaciones.
Sin embargo, no todas las aves alcanzan edades tan avanzadas. La especie, la genética, la alimentación, las enfermedades, el estrés y las condiciones ambientales influyen directamente en su esperanza de vida.
Esto significa que adoptar una cacatúa supone una responsabilidad enorme. Puede acompañar a una persona durante toda su vida e incluso sobrevivir a su cuidador. Por eso necesita atención constante, espacio, estimulación mental y un plan que garantice su bienestar futuro.
La historia de Cocky Bennett no es solamente la historia de un récord difícil de comprobar. Es el relato de un animal que cruzó océanos, divirtió a miles de personas, ayudó a un hospital y vivió lo suficiente como para convertirse en una auténtica leyenda australiana.











